quiero tu rostro mirar,
quiero tus labios besar,
Rosa Linda, Rosa Linda.
Ando buscando una rosa,
y cultive el laurel
del amor que en mí rebosa.
Eres tú mi linda rosa,
la ternura que inspira
el amor que en mí suspira
y la paz que en mí reposa.
Es que tú, rosa querida,
eres consuelo y razón,
que me alegra el corazón
y da color a mi vida.
Rosa Linda, es mi pensar,
estar más cerca de ti,
quiero que vengas a mí
para juntos caminar.
Rosa linda, yo me esmero
en pedirle a mi Señor
me conceda tu amor
porque eso es lo que quiero.
Rosa linda no te tardes
en llamar el dulce sí,
cual consuelo para mí,
y no porque sea cobarde.
Rosa Linda, es que quiero
la razón de mi esperanza,
porque eres alabanza
que ilumina mi sendero.
Rosa Linda, eres llama
que arde en mi corazón
y renueva la canción
que satisface mi alma.
Rosa Linda, al mirarte
le pregunto a mi Señor
el por qué de el amor
que en mis brazos quiero darte.
Rosa Linda hoy te pido
que no tardes más la prisa
y renueve mi sonrisa
al oír lo que te digo.
Rosa Linda, Rosa Linda
¿voy contigo al altar
para así juntito estar…
Rosa Linda, Rosa Linda?
No te preocupes mi linda
por lo que vas a decir,
por favor, sólo di sí;
si es que acaso me estimas.
Autor: Miguel Antonio Espinal
Jiménez.

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