miércoles, 11 de junio de 2014

SOLEDAD QUE ME CASTIGA

               
A medida que pasa el tiempo
se va la noche y el día llega;
y el que triste a sola espera
inclina el rostro y no encuentra aliento.
             
Hoy expreso con honor el sentimiento

de mi vida, la lóbrega faena
de mi estima, la razón ajena
en la terrena..., que se lleva el viento.
             
Si como por amor fuera el grito,
enloquece la eterna travesía;
con empeño sugiere profecía
un amor que me lleva al infinito.
             
¡Oh soledad! ¿Por qué eres conmigo?
Si primoroso seno he buscado
en los conciertos, medios indagado
y el vigente  mundo recorrido.

Es la lluvia que cae del cielo fría
y alienta la sed del ser humano
como el amigo que extiende su mano
de la cual el hombre desconfía...

Aquella amiga que en la noche oscura
gota a gota gime en mi ventana;
poco a poco le llega la mañana
al que a sola espera y dura.

Camina a sola y piensa que si viene
la sonrisa que ver tanto anhela,
el calor del verano descongela,
del invierno, el frío que proviene.

Oh, desinteresados caminantes
no se ahoguen en arduas porfías
que en la vida anchas travesías
no han cruzado, a sola, comandantes.
               
Hoy camino a sola y espero
que una hermosa estrella desde el cielo
alumbre el ser que ver tanto quiero
para brindarle siempre amor sincero.
               
Y la vida perdona se me esmero
en buscar lo que siempre he deseado
el regazo idóneo que a mi lado
apaciente siempre amor sincero.
                  Autor: Miguel Antonio Espinal Jiménez.

1 comentario: