domingo, 9 de noviembre de 2014

CORAZÓN QUE AMA Y ESPERA





Corazón late intranquilo,
solo en su sentimiento
limpio y puro como el viento
e inimitable estilo.


Escuchado quiere ser

y nadie su oído asoma
ni puede sentir aroma 
del más notable placer.

Si pudiera hacer que entienda

aquel hombre anonadado
que al mundo le ha negado
juicio claro sin prebenda.

Que se encuentra en el deber

cumplido con gran nobleza 
y también en la pureza
del humilde proceder.

Sería lo más hermoso

que en el mundo pueda ser;
sería como obtener
el tesoro más valioso.

Aunque para entender

al hombre desde su infancia
sumergido en la ignorancia
y búsqueda de placer...

Grande esfuerzo hay que hacer;

se oyen gritos angustiados
de saber que no se ha hallado
satisfacción del deber.

Quisiera poder hallar

el tesoro más querido;
quisiera encontrar oído
dócil para escuchar.

Pero espero intranquilo

por amor al ser consciente,
buscando ser obediente
aunque quede en el olvido.

Grito sin poder gritar

con gritos desesperados;
con amores desdeñados
amo sin saber amar.

Que mi grito suba al cielo,

mi amor se quede conmigo;
del cielo baje el abrigo
que sea por siempre mi anhelo.
                            Autor: Miguel Antonio Espinal Jiménez.








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